LA MENTIRA DEL MINISTRO GAYA Y LA CADENA DE SILENCIOS: DEL ASESINATO DE NANCY GODOY AL VACÍO EDUCATIVO EN LA CORRIENTES PROFUNDA

La estructura gubernamental de la provincia de Corrientes atraviesa una crisis sistémica de mando y verosimilitud que ya no se puede ocultar con gacetillas oficiales, reeles, estados de whassap ni con relatos de ocasión. La justicia emitió en el día de ayer un comunicado que desnuda la precariedad institucional, y los propios funcionarios salen a los medios a dar explicaciones tardías sobre una realidad insostenible —como los datos lapidarios sobre la ruralidad que reconoció recientemente el Ministerio de Educación: de un total de 806 escuelas rurales, unas 265 apenas cuentan con 5 alumnos y otras 113 operan con menos de 5 estudiantes—, los hechos trágicos de la provincia exponen el verdadero rostro de la desidia estatal. El caso testigo de esta cadena de falencias y mentiras grotescas es, sin dudas, el femicidio y asesinato de Nancy Godoy.

El relato insostenible del Ministro Gaya frente a las cámaras

En oportunidad de su presencia en Esquina por el episodio Nancy, el Ministro de Seguridad de la Provincia, Adán Gaya, concedió un reportaje a la cadena nacional TN donde mintió descaradamente. Aseveró con total liviandad que desde el primer día estuvo «al pie del cañón», asegurando que se constituyó en esa ciudad desde el jueves 15 de octubre.

La cronología de los hechos destruye el relato oficial:

  • El jueves 15 de octubre, el ministro Gaya se encontraba en la ciudad de Corrientes, en su despacho, fecha en la que los medios nacionales cubrían la crecida del Paraná y todavía ni siquiera mencionaban el lamentable suceso.
  • El día 16 de octubre, el ministro participó activamente de una misa en el patio de la Jefatura de Policía en conmemoración al Día de la Madre, junto a la plana mayor policial e invitados especiales (un hecho documentado y público en sus propias redes sociales).

El mismo 15 de octubre, el funcionario asegura haberse constituido en el escenario del hecho; fue el día exacto en que la Comisaría de Esquina recibió la denuncia formal de uno de los hijos de la víctima. Para ese entonces, toda la ciudad de Esquina ya sabía de la imposibilidad de comunicarse con la Sra. Nancy; era vox populi que la docente estaba virtualmente desaparecida desde el 7 de octubre del corriente año.

Los únicos que aparentemente no estaban enterados eran los efectivos de la comisaría local, quienes a posteriori argumentaron insólitamente que no podían ir hasta el lugar porque «no tenían caballos». Podrían haberse movilizado en móviles policiales hasta la Estancia El Curupí —punto desde el cual el camino de acceso a la escuela se volvía más dificultoso— y recabar información de boca de los actuales detenidos. No obstante, la comisaría de Esquina no hizo absolutamente nada, delegando livianamente la responsabilidad a la Unidad Regional Dos de Goya.

¿Quién informa a quién? La cadena de mando rota

La pregunta surge de manera inevitable: si el ministro supuestamente se había constituido en Esquina el día 15 y el día 16 estuvo en la misa en Capital, ¿quién recibía la información real? ¿Quién le informaba al Gobernador? ¿La Jefatura de Policía o un ministro que miente descaradamente en la televisión nacional? ¿Qué clase de información manipulada recibía el máximo mandatario provincial? ¿Quién imprime el diario de Valdés?

Evidentemente, el tema fue subestimado por la comisaría de Esquina, de la Jefatura o por el propio ministro mentiroso. ¿Es tan fácil fraguar las fechas y los registros de alojamiento oficial? Lo cierto es que el día 15 NO ESTUVO al pie del cañón como le vendió a TN. Recién se trasladó a Esquina probablemente después del día 16, pasada las 15 horas, impulsado quizás por el temblor político o por directivas de mandatarios superiores (vale recordar que cuando se descubrió una banda policial en Santo Tomé que sacaba presos de noche para delinquir, como el ministro es de la zona, prefirió llamarse a silencio y salvaguardarse).

Esquina es una ciudad chica donde todos se conocen y el caso estaba en boca de todos; sin embargo, ni el fiscal de instrucción se preocupó por hacer averiguaciones básicas con la familia, pese a que la policía estaba en condiciones plenas de actuar de oficio. Para cuando la maquinaria estatal reaccionó de la boca para afuera, Nancy ya estaba muerta.

El espejo de la desidia: de la seguridad ausente al vaciamiento de la ruralidad

Esta cadena de mando quebrada, donde la mentira ministerial intenta tapar la inoperancia operativa, no es un hecho aislado. Es el mismo patrón estructural que se replica en los rincones más olvidados de la provincia.

La reciente declaración de la ministra de educación sobre el mapa educativo rural —con 806 escuelas rurales, de las cuales 265 sobreviven con apenas 5 alumnos y 113 con menos de 5— no hace más que confirmar el abandono sistemático del territorio Correntino. Cuando el Estado falla en lo más básico (garantizar la seguridad de una docente o sostener con dignidad y recursos mínimos las escuelas de parajes alejados), lo que se derrumba no es solo una estadística, es el contrato social básico de protección a la comunidad.

En Corrientes, el relato oficial del «orden» choca de frente con una cruda realidad: ministerios que mienten por televisión, comisarías inactivas, justicias dubitativas y un poder central que llega tarde, mal, o nunca.

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